Fondazione Leonardo: Italia en la era de la IA - Parte 1

El 19 de marzo de 2026, en la Sala della Regina de la Cámara de los Diputados, se presenta un documento que se distingue claramente de la categoría de informes institucionales destinados a acumular polvo en algún estante ministerial. "Italia en la era de la IA. Crecimiento, desafíos y perspectivas de una revolución en curso" nace con una ambición declarada: no ser un ejercicio especulativo ni un manifiesto optimista, sino un mapa operativo del estado de la inteligencia artificial en Italia, con recomendaciones acompañadas de indicadores medibles, responsabilidades institucionales precisas y análisis de las barreras para su implementación. Es, en sentido literal, lo que el título promete: una brújula.
Lo firman Luciano Floridi, Presidente de la Fondazione Leonardo ETS y Director del Digital Ethics Center de Yale, y Micaela Lovecchio, responsable de Educación y Formación en la Fundación. Floridi es una figura que ha protagonizado el debate sobre la ética digital durante veinte años, no como un comentarista externo, y es precisamente esta combinación —rigor académico con orientación pragmática— la que caracteriza el planteamiento del trabajo. En el prefacio, el autor es explícito sobre el enfoque: "Demasiados informes se quedan en papel mojado porque formulan objetivos vagos sin indicar quién debe hacer qué, para cuándo y cómo se verificará el éxito. Hemos intentado evitar esta trampa".
La Fondazione Leonardo ETS ha garantizado la independencia científica y ha involucrado a un ecosistema institucional de primer nivel: CINECA, el proyecto FAIR (Future Artificial Intelligence Research), el Observatorio de Inteligencia Artificial del Politécnico de Milán, AgID, la Agencia Nacional de Ciberseguridad, INPS, ISTAT, la Cámara de Diputados, el Senado, la Sapienza, el Politécnico de Turín, el Instituto Italiano de Tecnología, la Scuola Normale Superiore, junto con campeones del sector privado como Bending Spoons, Domyn, Eni, Fastweb e Intesa Sanpaolo, y startups como Datapizza, ASC27, Crossnection y Metis. El resultado es un texto construido sobre datos reales, no sobre proyecciones de marketing, organizado en seis partes que avanzan metódicamente desde el contexto hacia la acción: análisis de mercado, activos y puntos fuertes, desafíos y riesgos, oportunidades sectoriales, recomendaciones estratégicas y mecanismos de seguimiento.
Una nota metodológica es necesaria desde el principio: los propios autores señalan sistemáticamente los límites de las fuentes, distinguiendo entre encuestas estadísticas oficiales y estimaciones de mercado, entre datos verificables e inferencias cualitativas. Las advertencias que salpican el informe no son una debilidad, sino una elección de rigor que debe tenerse en cuenta en cada lectura de las cifras que siguen.
El mercado se acelera, pero a dos velocidades
El punto de partida es un dato que, leído sin contexto, sonaría a comunicado de prensa triunfalista: en 2024, según el Observatorio de Inteligencia Artificial del Politécnico de Milán, el mercado italiano de la inteligencia artificial alcanzó los 1.200 millones de euros, con un crecimiento del 58 % respecto al año anterior. Una cifra que merece una precisión inmediata: se refiere al gasto en software y servicios de IA, no a todo el ecosistema tecnológico, y no debe confundirse con las proyecciones comerciales de proveedores como Statista, que adoptan perímetros más amplios y producen cifras significativamente superiores. El objetivo de política fijado en el informe es alcanzar los 5.000 millones de euros para 2030: es un objetivo de dirección política, no una previsión económica, y la distinción no es secundaria.
En cuanto a la adopción, los datos del ISTAT indican que el 16,4 % de las empresas con al menos diez empleados adoptarán formalmente soluciones de inteligencia artificial en 2025, el doble del 8,2 % del año anterior. El informe explica esta aceleración por una pluralidad de causas: el efecto de familiarización colectiva producido por herramientas como ChatGPT, la maduración de soluciones listas para usar que ya no requieren desarrollo a medida, los incentivos del PNRR vinculados a Transición 4.0 y la claridad normativa introducida por la Ley 132/2025. También hay un factor estadístico que no debe pasarse por alto, y los autores lo señalan con honestidad: partir de una base baja amplifica la variación porcentual.
El 16,4 % italiano se sitúa por debajo de la media europea, que según Eurostat alcanzó el 20 % en 2025. Alemania con un 26 %, Francia con un 19,5 %, España con un 19,1 %: Italia ocupa el puesto 18 en la clasificación UE-27 por adopción, pero muestra una de las dinámicas de crecimiento más rápidas del continente. El dato sobre el uso individual es aún más claro: solo el 19,9 % de los ciudadanos italianos utilizó herramientas de IA generativa en 2025, entre los valores más bajos de la Unión Europea, aunque el informe invita a la cautela porque las mediciones en este ámbito aún no están plenamente armonizadas entre los países.
El verdadero nudo estructural es la distribución interna. Las empresas con más de 250 empleados han alcanzado el 53,1 % de adopción, más del doble que el 32,5 % del año anterior. Las pequeñas y medianas empresas se quedan en el 15,7 %. Es lo que el informe llama la "brecha digital dimensional", y las causas no se reducen a la fórmula genérica de falta de competencias y costes elevados. Son estructurales y múltiples: los costes fijos de implementación, desde la consultoría hasta la integración y la formación, son similares independientemente del tamaño de la empresa, pero pesan proporcionalmente más en la facturación de una PYME; la ausencia de figuras dedicadas como CTO o científicos de datos hace que la inteligencia artificial sea una prioridad entre muchas otras igualmente apremiantes; la asimetría informativa es elevada, con las PYME teniendo dificultades para distinguir las soluciones válidas del hype comercial; en muchas realidades faltan archivos de datos organizados y de calidad adecuada. Dado que las PYME son la columna vertebral del sistema productivo italiano, el informe es tajante: los incentivos genéricos no bastan. Se necesitan intermediarios de confianza como las asociaciones gremiales y los European Digital Innovation Hubs, soluciones preconfiguradas para sectores específicos y entornos de experimentación de bajo riesgo.

La tríada de la supercomputación
Si hay un activo en el que Italia no tiene complejos de inferioridad en Europa, es la infraestructura de computación de alto rendimiento. El informe documenta lo que llama la "tríada de la supercomputación": en la clasificación TOP500 de noviembre de 2025, dos sistemas italianos ocupan posiciones de excelencia absoluta a nivel continental. HPC6, el superordenador industrial de Eni, ocupa el sexto lugar mundial y el segundo en Europa con 477,9 PetaFLOPS de potencia real (Rmax), con una potencia de pico de unos 606 PetaFLOPS. Leonardo, el sistema gestionado por el CINECA en Bolonia, ocupa el décimo lugar mundial y el quinto en Europa con 241,2 PetaFLOPS. A estos se añade davinci-2 de Leonardo S.p.A., el 123º en la clasificación mundial, con arquitectura HPE Cray XD670 equipada con procesadores Intel Xeon Platinum 8568Y+ y aceleradores NVIDIA H200, para una potencia real de 14,2 PetaFLOPS. Italia es el único país europeo con dos sistemas en el top 5 del continente, combinando capacidad pública y privada de una manera que no tiene parangón.
La dimensión de la sostenibilidad energética de esta infraestructura no es un detalle accesorio: el superordenador Leonardo del CINECA funciona al 100 % con energía renovable y alcanza un indicador de eficiencia PUE (Power Usage Effectiveness) cercano a 1,1, donde 1,0 representa el límite teórico perfecto y la media del sector ronda el 1,5. En una época en la que el debate sobre la huella ambiental de la inteligencia artificial se vuelve cada vez más urgente, cada ciclo de entrenamiento de un gran modelo lingüístico consume cantidades significativas de energía y emite CO₂, y la eficiencia energética deja de ser una virtud ambiental para convertirse en una ventaja competitiva directa. El informe dedica una sección específica a la sostenibilidad ambiental de la inteligencia artificial como una criticidad sistémica a gestionar, y el hecho de que las infraestructuras italianas ya estén adelantadas en este frente significa anticipar las restricciones regulatorias que inevitablemente llegarán.
El Proyecto LISA, iniciado en mayo de 2025, está potenciando las particiones de GPU del superordenador Leonardo específicamente para la inteligencia artificial generativa. En cuanto al desarrollo futuro, el proyecto Colosseum de Domyn propone un objetivo ambicioso de 100 AI ExaFLOPS en computación de baja precisión, mientras que la iniciativa IT4LIA AI Factory prevé una inversión de 420 millones de euros, cofinanciada a partes iguales por el Gobierno italiano y la Comisión Europea, para desarrollar competencias y construir un puente entre la infraestructura computacional y el capital humano. El Polo Estratégico Nacional responde a la necesidad de una nube soberana para el sector público, pero la dependencia de los grandes proveedores internacionales de servicios en la nube sigue siendo una cuestión estratégica abierta.
El informe no se limita a la celebración. Existe lo que Floridi llama la paradoja de la soberanía: poseemos los motores, pero la cadena de suministro de hardware sigue dependiendo del extranjero. NVIDIA ostenta una cuota estimada de entre el 80 % y el 95 % del mercado de aceleradores de GPU para el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. Las restricciones a la exportación hacia China han demostrado que Estados Unidos está dispuesto a utilizar el hardware como palanca geopolítica. Alemania, por su parte, ha activado JUPITER, el primer sistema exascale europeo con un ExaFLOPS de potencia. La respuesta estructural pasa por la participación activa en el European Chips Act y por el seguimiento del desarrollo de alternativas europeas a los aceleradores hoy dominados por un único proveedor.
Hablar italiano: los modelos soberanos
Si los superordenadores son la fuerza bruta, los modelos lingüísticos italianos son algo más sutil: una cuestión de identidad cultural, de precisión jurídica y de autonomía en la era en la que las palabras son datos. Un modelo entrenado predominantemente en textos en inglés conlleva sesgos culturales, lagunas en la comprensión del contexto normativo italiano e imprecisiones en el idioma que, para un médico o un juez, pueden tener consecuencias concretas.
El informe documenta un ecosistema de modelos lingüísticos italianos que no tiene equivalente en Europa para una lengua con unos 65 millones de hablantes. Minerva, desarrollado por Sapienza NLP en el marco del proyecto FAIR, se lanzó en 2024 con modelos de 350 millones, 1.000 millones y 3.000 millones de parámetros entrenados desde cero con datos en lengua italiana, seguidos en noviembre de 2024 por Minerva 7B con 7.000 millones de parámetros. Velvet de Almawave, en la versión de 25.000 millones de parámetros, está optimizado para 24 lenguas europeas y sectores regulados, entrenado íntegramente en infraestructura italiana, con datos que no salen del territorio nacional. Italia de Domyn es un modelo de 9.000 millones de parámetros lanzado con Open Weights en julio de 2024. FastwebMIIA se basa en la infraestructura NeXXt AI Factory con 248 GPU H100. Vitruvian de ASC27 está orientado a contextos profesionales e institucionales críticos. Colosseum 355B completa el cuadro con su arquitectura a gran escala.
Una distinción técnica y política fundamental recorre todo el informe: la mayoría de estos modelos son Open Weights, no Open Source en el sentido pleno del término. Un modelo Open Weights hace públicos los parámetros entrenados, permitiendo inspeccionarlo, descargarlo y utilizarlo localmente, pero no necesariamente comparte los datos de entrenamiento ni el código completo de entrenamiento. Para la administración pública y para los sectores regulados, esta distinción es crucial: la capacidad de inspección y la posibilidad de ejecutar el modelo en entornos controlados son requisitos éticos y legales imprescindibles que un modelo propietario cerrado no puede satisfacer. La estrategia de código abierto (open source) y pesos abiertos (open weights) para la inteligencia artificial italiana, a la que el informe dedica una sección específica, se presenta no como una elección ideológica sino como un posicionamiento estratégico coherente con la vocación del país hacia una inteligencia artificial responsable y verificable.

Ley 132: Italia, la primera de Europa
En la carrera por la regulación de la inteligencia artificial, Italia ha dado un paso inesperado para quienes están acostumbrados a considerar al país con un retraso crónico en las infraestructuras normativas. El 10 de octubre de 2025 entró en vigor la Ley 132/2025, que convierte a Italia en el primer Estado miembro de la Unión Europea en dotarse de una ley orgánica sobre inteligencia artificial, adelantándose a la plena aplicación de la AI Act europea, vigente desde agosto de 2024 pero con aplicación progresiva. La ley italiana no se limita a anticiparla: la acompaña y la integra con disposiciones específicas para el contexto nacional.
El informe identifica tres pilares estratégicos de especial relevancia. El artículo 7 introduce un unicum global al imponer la obligación de una inteligencia artificial inclusiva para las personas con discapacidad, un requisito de accesibilidad que ningún otro ordenamiento había codificado todavía con esta claridad. El artículo 18 promueve asociaciones público-privadas para la ciberdefensa, reconociendo que la seguridad de los sistemas de inteligencia artificial no puede delegarse únicamente en el sector público. El artículo 23 autoriza un fondo de 1.000 millones de euros destinado a la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la computación cuántica, emergiendo esta última en el informe como una de las próximas fronteras estratégicas: la convergencia entre la inteligencia artificial y la computación cuántica podría redefinir las capacidades de optimización, criptografía y simulación científica en los sectores punteros del país, y el informe la trata como un horizonte tecnológico en el que invertir hoy para no ir a remolque mañana.
La ventaja normativa puede traducirse en una ventaja competitiva a través del mecanismo de compliance-by-design: las empresas que desarrollan soluciones conformes desde la fase de diseño pueden exportar al mercado único europeo productos ya precertificados, reduciendo el time-to-market respecto a los competidores que deben adaptar soluciones nacidas en contextos normativos diferentes. No obstante, el condicional es obligatorio: el informe precisa que la traducción concreta de este liderazgo en una ventaja efectiva dependerá de la implementación eficaz de la ley. Sin los decretos de desarrollo, la seguridad jurídica sigue siendo incompleta y la ventaja competitiva se queda en el papel. En el momento de la publicación, ningún otro país de la UE parece haber aprobado una medida análoga.
La percepción pública acompaña a este marco normativo con señales contradictorias. Según el Special Eurobarometer 554 de 2024, el 55 % de los ciudadanos europeos espera que la inteligencia artificial tenga un impacto positivo en la vida cotidiana en los próximos veinte años, frente al 35 % que prevé efectos negativos. En Italia, la confianza en la administración pública sigue siendo generalmente tibia, con solo el 9 % de los italianos que declaran plena confianza en la AP. Pero una encuesta de Salesforce y The European House – Ambrosetti de 2025 sobre una muestra de 750 italianos muestra señales de apertura específicas para los servicios digitales: el 58 % se declara favorable al uso de agentes inteligentes para reservar citas, y casi la mitad los usaría para solicitar o renovar licencias y permisos. Es una disposición que crece, aunque sea lentamente.
En la próxima entrega concluiremos el análisis del informe tratando: el ecosistema privado, la administración pública, el capital humano, el posicionamiento global y el desafío organizativo.